jueves, 4 de septiembre de 2014

POLITICA INTEGRADA DE SSOMA





En COSAPI S.A. Ingeniería y Construcción, nuestra gente es el recurso más importante. Consideramos que el Sistema de Seguridad, Salud Ocupacional  y Medio Ambiente (SSOMA) es parte integral del negocio.

Nos comprometemos a alcanzar un alto nivel de desempeño y para ello, identificamos los riesgos de SSOMA que se originan en nuestras operaciones y los reducimos a los niveles más bajos posibles.

Nuestra meta es minimizar el Impacto sobre el Medio Ambiente y evitar lesiones o daños a la salud de nuestra gente, nuestros clientes, las comunidades y todas las personas que podrían resultar afectadas por nuestras actividades.

Llevamos adelante los proyectos contratados, cumpliendo los requisitos legales vigentes, las exigencias de nuestros clientes y los estándares voluntarios que la empresa asuma.

Promovemos el comportamiento seguro de nuestra gente, aplicamos las mejores prácticas constructivas y esperamos una motivación trascendental de los líderes que garanticen el bienestar de todos los involucrados.

“COSAPI, GENTE CON IDEAS”.
 
  “REGLAS DE ORO DEL CUIDADO DE TU VIDA.”

  1. No permitir del trabajo alguno si no se cuenta con la CHARLA DE INICIO DE JORNADA CIJ y el AST, con la participación de toda la cuadrilla. En caso de trabajos de “Alto Riesgo” verificar que se cumplan los “Permisos de Trabajo”.

  1. Todo trabajador deber realizar las tareas si ha sido entrenado para dichas labores.

  1. Mantener ordenada, señalizada y limpia el área de trabajo. Separar los residuos como corresponde.

  1. Definido las zonas de riesgo, no está permitido permanecer debajo de los lugares donde pueda haber caída de objetos o recorrido de una carga.

  1. No usar equipos fuera del su criterio de diseño o especificación del fabricante.

  1. No se emplearán andamios y/o equipos que no hayan sido autorizadas para su uso.

  1. Bloquear y etiquetar líneas con energía (eléctrica, hidráulica, mecánica, etc.) antes de laborar en ellas.

  1. No conducir, operar o intervenir equipos móviles sin autorización. No hablar por celular al operar o conducir estos equipos.

  1. No retirar o eliminar sistemas, dispositivos y/o medidas de protección o seguridad. Usar de forma segura los EPP s autorizados y mantenerlos en buenas condiciones.

  1.  Reportar inmediatamente los accidentes e incidentes.

  1.  No ingresar al área de trabajo bajo influencia de alcohol o droga no autorizados ni introducir dichos productos, inclusive a los campamentos.

  1. Pienso luego actúo, si observo un acto arriesgado retroalimento a mi compañero. Le digo que puede salir lastimado sino hace correctamente la tarea.

  1. Todo trabajador tiene derecho a negarse a trabajar si las condiciones para realizar la tarea podrían resultar en lesiones graves.

  1. Prepárese física y mentalmente para cada tarea. Cumpla con las disposiciones médicas, cuide su salud.

OPTIMISMO PARA EMPEZAR EL TRABAJO.



CHARLA SOBRE VALORES

    Forjar un modo de ser entusiasta, dinámico, emprendedor y con los pies sobre la tierra, son algunas de las cualidades que distinguen a la persona optimista.

    El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

    La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades; la diferencia es mínima, pero tan significativa que nos invita a cambiar de una vez por toda nuestra actitud.

    Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas.

    Normalmente la frustración se produce por un fracaso, lo cual supone un pesimismo posterior para actuar en situaciones similares. La realidad es que la mayoría de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión. ¿Para qué sirve entonces la experiencia? Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

    El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia.

    Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina, llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca, se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo y en las personas que colaboraron para su realización. El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia

    El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo.

    En otras circunstancias nos engañamos e inventamos una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda. Basta mencionar al estudiante que se prepara poco y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”, sin darse cuenta que su falso optimismo lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

    Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver con el resto de las personas, sin embargo, este valor nos hace tener una mejor disposición hacia los demás: cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora; en la escuela, profesores y alumnos dedicados. Si nuestras expectativas no se cumplen, lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar, aprender y adaptarse con nuestra ayuda. El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento, para motivar, para servir.

    En la amistad y en la búsqueda de pareja también es necesario ser optimista. Algunas personas se encierran en sí mismos después de los fracasos y las desilusiones, como si ya no existiera alguien más en quien confiar. El optimismo supone reconocer que cada persona tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes, pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

    El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:

    - Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.

    - Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.

    - Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.

    - Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.

    - No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

    No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño; en los errores y equivocaciones una experiencia positiva de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo es la alegre manifestación del mismo, de esta forma, las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga, convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

LA VOLUNTAD



La voluntad nos hace realizar cosas por encima de las dificultades, los contratiempos y el estado de ánimo.
    La voluntad es la capacidad de los seres humanos que nos mueve a hacer cosas de manera intencionada, por encima de las dificultades, los contratiempos y el estado de ánimo.
    Todo nuestro actuar se orienta por todo aquello que aparece bueno ante nosotros, desde las actividades recreativas hasta el empeño por mejorar en nuestro trabajo, sacar adelante a la familia y ser cada vez más productivos y eficientes. En base a este punto, podemos decir que nuestra voluntad opera principalmente en dos sentidos:
    - De manera espontánea cuando nos sentimos motivados y convencidos a realizar algo, como salir a pasear con alguien, iniciar una afición o pasatiempo, organizar una reunión, asistir al entrenamiento...
    - De forma consciente cada vez que debemos esforzarnos a realizar las cosas: terminar el informe a pesar del cansancio, estudiar la materia que no nos gusta o dificulta, recoger las cosas que están fuera de su lugar, levantarnos a pesar de la falta de sueño, etc. Todo esto representa la forma más pura del ejercicio de la voluntad, porque llegamos a la decisión de actuar contando con los inconvenientes.
    No es de sorprenderse que en muchas ocasiones algo que iniciamos con gusto, al poco tiempo -sea por dificultades o rutina- se convierta en un verdadero reto. En este punto nos enfrentamos a la disyuntiva: abandonar o continuar.
    Con relativa facilidad podemos dejarnos llevar por el gusto dejando de hacer cosas importantes; esto se aprecia fácilmente cuando vemos a un joven que dedica horas y horas a practicar un deporte, cultivar una afición o a salir con sus amigos, por supuesto, abandonando su estudio; en los muchos arreglos del hogar o en la oficina que tienen varios días o semanas esperando atención: el desperfecto en el contacto de luz; el pasto crecido; ordenar el archivero, los cajones del escritorio, o los objetos y papeles sobre el mismo...
    Como podemos ver la intención no basta, como tampoco el saber lo que debemos hacer. La voluntad se manifiesta "haciendo". No por nada se ha dicho que "obras son amores y no buenas razones".

    Se nota claramente una falta de voluntad cada vez que retrasamos el inicio de una labor; en nuestras actividades, cuando damos prioridad a aquellas que son más fáciles en lugar de las importantes y urgentes o siempre que esperamos a tener el ánimo suficiente para actuar. La falta de voluntad tiene varios síntomas y nadie escapamos al influjo de la pereza o la comodidad, dos verdaderos enemigos que constantemente obstruyen nuestro actuar.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

TODO ES CUESTION DE ACTITUD.



Los sentimientos pueden ser fuertes y a veces hasta abrumadores, pero en nuestro trabajo diario son las actitudes que tenemos las que nos hacen comportarnos y trabajar de la forma en que lo hacemos. Las actitudes pueden ser buenas o malas, seguras o inseguras.
El hecho desafortunado acerca de las actitudes inseguras en el trabajo es que aquellos que las tienen tratan de justificarlas con razones de por qué  ellos tienen razón y los demás están confundidos. Es un rasgo humano común que la mayoría de nosotros creemos solamente lo que queremos creer – y lo que queremos creer es siempre lo correcto -.
Por otra parte, cuando desarrollamos una actitud segura en el trabajo significa que estamos preparados para responder de una forma segura y efectiva.

Cómo funcionan las actitudes
Las actitudes no se desarrollan de una forma misteriosa, su actitud hacia la prevención de accidentes en el trabajo es en realidad una mezcla de tres factores:
(*) Las respuestas que ha aprendido a situaciones de trabajo
(*) Sus hábitos y
(*) Su “disposición emocional”
·         Las respuestas aprendidas pueden ser el resultado del entrenamiento en el trabajo o de una instrucción formal en una clase.
·         Los hábitos se forman al hacer la misma cosa repetidamente mientras que se evita un comportamiento contradictorio.
·         La “disposición emocional” describe la forma en que se siente acerca de lo que uno hace.

Incluso si nuestra actitud hacia la prevención de accidentes es muy positiva, puede ser bloqueada en situaciones tensas. En general, podemos ser vulnerables a tres niveles de tensión en el trabajo:

1.     Problemas diarios y ordinarios,  que generalmente crean un mínimo de estrés, sin una amenaza inmediata a nuestro estado de seguridad –si seguimos los procedimientos de prevención de accidentes que hemos aprendido ya.

2.     Trastornos o perturbaciones emocionales temporales, Causados por conflictos personales o cualquiera otra frustración, que crean un clima emocional en el que es difícil que sobreviva una actitud de seguridad a no ser que esa actitud esté bien arraigada.

3.     Los estados de pánico, que hacen que una persona se olvide completamente de sus actitudes, cuando normalmente debería regirse por ellas.

Naturalmente, si ustedes saben por adelantado la forma segura de responder a cualquier contingencia en el trabajo, tendrán menos posibilidades de actuar de una forma que amenaza su estado de seguridad y la seguridad de otros.  No se olviden que la incertidumbre conduce al miedo, el miedo conduce a la ansiedad, y la ansiedad reduce el estado de atención total que hay que prestar a un trabajo.  Esto, por su parte, produce accidentes.

Un cambio de actitud
Por lo tanto, es vital que observen consistentemente todas las normas de desempeño y prevención de accidentes que han sido creadas  para su propia protección en el trabajo.  Ustedes no pueden cambiar emociones, aunque pueden aprender a reconocerlas y mantenerlas bajo control.  Las actitudes, por otra parte, si pueden ser cambiadas.  A veces no es fácil, pero es posible si uno se esfuerza.

Un cambio en actitud tiene que comenzar con un autoanálisis honesto.  Usted tiene que convencerse que es posible que no tenga razón en todas las circunstancias, acto seguido, tiene que recoger y examinar diferentes puntos de vista y compararlos con los suyos propios.  Debe obtener los hechos reales, porque una actitud insegura está basada con frecuencia en una información incorrecta, tomemos por ejemplo la oposición de algunos trabajadores a llevar el casco de protección cuando es necesario.  Si todos entendieran con claridad la forma en que un casco les puede salvar la vida en algunas circunstancias imprevisibles, todos se los pondrían en todas las circunstancias.